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February 25

LA SAGA DE RIGLOS III

III 

(La Conquista del Puro)

 

 

Muchos fueron los

Que lo tentaron.

Muchos fueron los

Que sintieron dentro

El deseo de conquistarlo.

 

Algunos lo sufrieron,

Y no vivieron

Para contarlo.

Otros, vinieron de lejanas tierras

Y compitieron por sus favores,

En suicida carrera

Contra el tiempo.

 

Pero al fin

Fueron tres

¡Y eran de aquí!

Tres paladines de esta tierra,

Que lograron con su fe

Y su voluntad doblegar

La rocosa altivez del espolón.

 

Hermoso triunfo,

Que hoy recordamos,

Para avivar en la memoria

La figura de aquellos tres

Que con su juventud

Y su audacia, conquistaron

Lo imposible y nos dejaron

El tributo de su hazaña.

 

 

Dido_Riglos, 30/10/03

Conmemoración del 50º Aniversario de la primera escalada al Espolón del Puro, en el Mallo Pisón.

February 18

LA SAGA DE RIGLOS II

II

 

Dejan sus huellas en arrugadas paredes

De las peñas, aquellos que las prueban,

Desafiando abismos, Cielo y Destino,

Bajo el vuelo rasante de las dueñas aves.

 

Se afanan por alcanzar la codiciada cima,

Fundiendo sus manos en pelada y fría roca,

Sufriendo a veces en la carne las sogas,

Para abrazar, al fin, al compañero ahí arriba.

 

¡Qué habrá más hermoso a cielo abierto,

que hacer frente al vacío y a la muerte

con la única ayuda del compañero!

 

¡Qué habrá, que alcanzar el sueño de la cumbre,

elevado a la par del viento y los pájaros,

y suspirar así por la corona del mundo!

 

DIDO /02 

 

 

* SIEMPRE UNO

February 12

LA SAGA DE RIGLOS I

*En la paz y en el olvido,

Entre olivos centenarios,

Al borde del camino,

El viento trae

El olor del romero,

En el camino que

Lleva al apeadero.

 

Bajo la omnipresente mirada

Pasea el caminante,

Abrumado por el natural

Esfuerzo de la creación.

 

Terciopelo verde,

Violáceos lirios,

Espino y coscojo.

El olor del romero,

Romero huelo.

El azul del cielo,

De la piedra... el rojo.

 

 

DIDO / 01

 

 

* SIEMPRE UNO

 

QUE NO

Este cuento no quiere ser terminado... al menos de momento. Seguirá durmiendo hasta que él quiera.
September 27

CUENTOS DE BRUJITA: DESCARADA Y EL SOLSTICIO DE VERANO XIV

Brujita tenía que pensar con rapidez. No sabía cómo salir de aquel atolladero. Tenía que ganar tiempo de alguna forma, entretener a Altherius, convencerlo para que la dejase marchar… ¡El Búho! ¿Dónde estaba su fiel amigo?

  Un gran estrépito se produjo en sala de retortas. Altherius miró con furia a Brujita y salió corriendo hacia allí mientras la increpaba. “¡¡Qué estás haciendo!!”. Brujita le siguió y se dirigió hacia el lugar por el que había entrado. Decidió intentar salir mediante un hechizo, aunque pensó que tal vez allí no surtiera efecto, dada la gran concentración de poder de Altherius en aquel lugar. Aún así lo intentó. Se colocó bajo el árbol hueco y cerrando los ojos, pensó: “Estoy en el claro del bosque”. Oyó que Altherius gruñía más y más fuerte, pero lo siguiente que escuchó fue el silencio del bosque.

Abrió los ojos y encantada por su éxito, corrió hacia el poblado. Mientras, pensaba con rapidez. El Búho volaba a su lado.

- ¿Has sido tú, eh? ¡Jajaja! ¡Bien hecho!

Era consciente de que no era mucho el tiempo ganado. Altherius no tardaría en poner orden en el destrozo causado por el búho.  Su cólera le llevaría a buscarla por todo el bosque para destruirla.  Pensó con rapidez en el siguiente paso a dar mientras desaparecía en la espesura.

 

*SIEMPRE UNO

 

August 08

CUENTOS DE BRUJITA: DESCARADA Y EL SOLSTICIO DE VERANO XIII

        -         Y, ¿cómo conseguiste hechizarnos a todos? Realmente fue una auténtica demostración de tu gran poder y sabiduría, Altherius. -  La Brujita Descarada le estaba adulando deliberadamente.

       -         Sí. ¡Sí que lo fue! – alardeó Altherius, orgulloso de sí mismo. – Muchos años de estudio y de buscar en viejos pergaminos, me han conducido a la victoria final. Encontré unos antiguos escritos, realmente muy, muy antiguos. Apenas conseguía descifrarlos pues se remontaban a los tiempos del Caos y de los Señores de los Dragones[1]. ¡Me costó mucho tiempo y esfuerzo! Pero precisamente tiempo era de lo que más disponía. Jamás era invitado a participar en ningún acto social con los demás habitantes del Bosque. ¡Nadie se acordó de mí durante años!

             -         Hay mucho rencor en ti, Altherius.- interrumpió Descarada.

             -         Sí, tienes razón. Pero ahora, soy yo el que manda y...

       -         Seguirán sin invitarte. Fíjate, ¡están todos inconscientes! ¿No crees que tu actitud hacia ellos tal vez fue la que te alejó? Es posible que si hubieras sido menos huraño, hubieras tenido amigos en este Bosque, o en alguna otra parte.

       -         ¡No! La culpa no es mía. Ellos eran todos unos engreídos que sólo aceptaban a los que eran como ellos y yo, ni soy alto, ni soy guapo, ni tan fino como ellos...

       -         Altherius, creo que estás equivocado. Y ahora que te has impuesto por la fuerza, tampoco estás en el buen camino.

       -         ¡Cállate, bruja Descarada! No me vas a convencer con tus estúpidas ideas. El hechizo que hallé en aquel viejo pergamino es tan potente que pone a mi merced a todo aquel que se vea expuesto a él, como ocurrió la noche del concurso. ¡Fue perfecto! Pude vengarme de todos de una sola vez. – Gritó con el rostro lleno de odio, al tiempo que levantaba los brazos con los puños apretados.



[1] Tiempo mitológico en la historia de las Brujas y los Magos. (N.A.)

 

*SIEMPRE UNO

August 01

CUENTOS DE BRUJITA: DESCARADA Y EL SOLSTICIO DE VERANO XII

       -            ¡Me duele la cabeza!... ¡Ayúdame! – Y volvió a caer en un estado semiconsciente. El tiempo apremiaba, ¡había que darse prisa! Sus amigos estaban sufriendo.

       -            ¡Quieta! ¡No te atrevas a intentarlo! – La voz del mago Altherius sonó amenazadora. - ¡Ya sabía yo que no debía fiarme de ti!

             -         Comprenderás que debo detenerte – le contestó la Brujita Descarada.

       -         Y tú entenderás que no lo permita. Sentiría tener que sumirte en el mismo estado que a los demás. No era eso lo que había pensado para ti. Pero no me dejas otra alternativa. – Altherius estaba realmente contrariado.

       -         Explícame al menos, para qué sirve todo este montaje. ¿No hay otro modo de conseguir lo que quieres, sin que ellos tengan que sufrir?

       -         ¡Qué gran corazón! Estás a punto de correr su misma suerte, o peor, y aún te preocupas por ellos. Ahora me doy cuenta de que escogí mal. Nunca serás otra cosa que una bruja buena – dijo con desprecio. - ¡Qué lástima! ¡Hubiéramos podido ser tan poderosos juntos!

       -         Fuiste un necio, Altherius. Pero cuéntame cómo iba a ser nuestro mundo. Tal vez aún pueda cambiar de idea...

       -         No sé si podría confiar en ti... En fin, de todas formas, ¡no vas a salir de aquí jamás!- Aunque parecía dubitativo, fue sólo un momento. La Brujita Descarada tenía que convencerle para que se lo contase. Sólo así podría ser capaz de destruirle. – Esto que aquí ves sólo es una parte de la gran máquina. Los poderes de todos estos “colegas”, pasan de sus mentes al Gran Acumulador, que los almacena hasta que los necesite. Cuando eso suceda, - continuó con su explicación Altherius, - un amplificador de potencia canalizará toda esa energía para que el hechizo que yo lance, sea tan poderoso que  ¡jamás nadie pueda deshacerlo!

             -         ¡Estoy impresionada!

       -         ¡No te burles! No habrá oposición posible. Con tu inteligencia y mis poderes ¡hubiéramos gobernado el mundo a nuestro capricho! Pero ahora, estoy solo de nuevo...

 

* SIEMPRE UNO

 

July 25

CUENTOS DE BRUJITA: DESCARADA Y EL SOLSTICIO DE VERANO XI

     Era muy grande, casi del tamaño de dos casas juntas. Unos cables muy gruesos salían de los dos laterales y penetraban en las paredes. El ruido brotaba de aquella cosa, pero la Brujita Descarada no podía imaginar de qué se trataba o para qué servía.

    Se volvió para salir y regresó de nuevo a la gran sala del laboratorio. Le tocaba el turno al tercer y último corredor. Temblaba de puro nervio. Presentía que encontraría por fin el secreto del poderoso hechizo del mago Altherius. Aquel corredor tampoco era muy largo y llegó ante una puerta que, ahora sí, cedió enseguida a la presión y se abrió...

   Se abrió para que la Brujita Descarada contemplase la obra de Altherius. Todos los magos y brujas, se encontraban allí. Pero no estaban conscientes o por lo menos, no lo parecían. Estaban recostados en unas largas mesas y cada uno de ellos, llevaba en la cabeza un extraño gorro. De ese gorro salían unos cables que se unían a otros cables provenientes del gorro de otro mago y así sucesivamente, hasta que se unían todos en un cable muy grueso que atravesaba la pared.

    La Brujita Descarada estaba segura que ese cable era el mismo que había visto en la otra habitación, saliendo del extraño objeto.

   ¿Cuál sería su propósito? Lo averiguaría, pero antes tenía que tratar de liberar a los prisioneros. Buscó a su amiga, la Bruja Lola. Allí estaban todos. A algunos los conocía sólo de vista, y otros eran forasteros, pero aún así, estaba segura que estaban todos. Altherius debía de estar usando el poder de sus mentes para sus malvados hechizos. Y el extraño objeto de la otra habitación, probablemente funcionaba como un acumulador para guardar Bruja Lola estaba recostada en una de las mesas del fondo de la sala. Se inclinó sobre ella para ver en qué estado se encontraba. Tenía los ojos cerrados y su respiración era pausada. De repente, abrió los ojos y miró a la Brujita Descarada con el miedo reflejado en su rostro.

 

* SIEMPRE UNO

July 17

CUENTOS DE BRUJITA: DESCARADA Y EL SOLSTICIO DE VERANO X

     El ruido extraño que ya había oído antes, se hacía más intenso a medida que descendía. También se iluminaba el hueco con una luz blanquecina que provenía de lo que parecía ser una gran sala. El tronco hueco se acabó y abajo se veía un suelo de tierra apisonada. Se asomó con precaución, sujetándose el sombrero para que no se le cayera y alertar así al mago Altherius si andaba por allí.

     Le pareció que el terreno estaba despejado, así que saltó al suelo, intentando amortiguar el ruido en lo posible. Permaneció agachada un rato hasta que se aseguró de no oír movimiento alguno. Asomó la naricilla para ver que se encontraba en un inmenso laboratorio. Tubos, vasos y retortas por todas partes. Tuberías y grandes depósitos conectados unos con otros. Era impresionante. Aquello era el resultado de largos años de trabajo. Ahora comprendía que Altherius, despreciado por todos, se había volcado en preparar su venganza. Y había tenido mucho tiempo y paciencia para prepararla.

    El ruido no se originaba en aquella gran sala. Miró a su alrededor y contó hasta tres corredores que partían de ella. Tenía que explorarlos todos, así que se decidió por el más cercano. Estaba completamente en silencio. Siguió con mucha cautela, pegada a la pared. Era un pasillo muy largo y apenas tenía recovecos, por lo que si Altherius aparecía, se toparía con él cara a cara. Parecía no tener fin y casi había decidido dar la vuelta cuando se encontró con una puerta metálica que estaba cerrada. Probó a ver si podía abrirla, pero no pudo. No le quedaba más opción que volver sobre sus pasos.

    Ahora sí que sentía miedo de verdad. Se imaginaba al Mago cortándole el paso en aquel estrecho corredor. ¿Lucharían? O, simplemente ¿la hechizaría como a todos los demás? Tenía que apartar aquellos pensamientos de su mente, pues no la dejaban concentrarse.

     Se aproximaba de nuevo a la gran sala. Se detuvo antes de entrar, para asegurarse que tenía vía libre. Con paso rápido, la atravesó hasta el siguiente corredor. En este, el ruido era más fuerte y constante. El corredor era más corto que el anterior y enseguida llegó a otra sala más pequeña y en la que vio un extraño objeto.

 

*SIEMPRE UNO

July 10

CUENTOS DE BRUJITA: DESCARADA Y EL SOLSTICIO DE VERANO IX

     Tuvo que atravesar todo el bosque, y cuando casi había llegado al otro extremo, perdió de vista al mago Altherius. ¿Dónde se habría metido? Sin duda, debía de haber un escondrijo secreto en aquel sitio pero, ¿dónde?.

     El bosque se aclaraba en ese lugar. Los árboles estaban bastante separados unos de otros, tamizando la luz con sus ramas y sus hojas y dándole un aspecto verdoso, acorde con el ambiente. Pero era lo suficientemente clara como para que la Brujita Descarada, pudiera examinar con detalle cada rincón. Debía encontrar el lugar donde se escondía el malvado Mago.

     Oyó un extraño rumor. Aguzó sus sentidos. El ruido parecía venir de las entrañas de la tierra, confirmando sus sospechas de que el mago Altherius tenía allí su guarida. Observó los árboles, hasta que encontró uno que parecía estar hueco. Sí, el ruido parecía salir de aquel tronco hueco, pero no parecía que hubiera una posible entrada. Seguramente, servía de respiradero. Estaba todo recubierto de musgo y sus ramas habían sido cortadas y ahuecadas. Alguien se había tomado muchas molestias para que pareciese un auténtico árbol viejo y seco.

    Asomó la cabeza, intentando ver algo del interior. No se atrevía a usar ningún hechizo pues estaba segura que el mago se daría cuenta y eso estropearía todos sus planes. Como desconocía si aquel escondite tenía más entradas, decidió volver a casa de la bruja Lola, no fuera a ocurrir que el mago la echase de menos si volvía antes que ella. Regresaría en cuanto tuviera una oportunidad.

    Esta se presentó un par de día después. Parecía que Altherius no se preocupaba por ella. Aunque le había visto ir y venir, no se había molestado en dirigirle de nuevo la palabra. Descarada pensó que le daba libertad de movimientos, así que empezó de nuevo a pasear por el bosque. Volvió a visitar sus lugares preferidos, pero no parecían los mismos.

    Su aspecto no había cambiado, pero no había vida en ellos. Los ciervos, patos y aves que antes animaban el meandro, ya no estaban allí. También el hechizo de Altherius les afectaba. Y eso la entristeció y la enfureció al mismo tiempo. Estaba más decidida que nunca a terminar con aquello de una vez y para siempre.

    Se dirigió al lugar del escondite secreto y cuando se hubo asegurado que no era observada, se metió por el tronco hueco. Con mucha precaución descendió por él, procurando no hacer ruido y no desprender restos del tronco seco. Era bastante ágil y ligera y no le costó mucho esfuerzo deslizarse por su interior.

 

*SIEMPRE UNO

July 03

CUENTOS DE BRUJITA: DESCARADA Y EL SOLSTICIO DE VERANO VIII

     Tampoco pudo moverse, o girar la cabeza. Estaba claro que el hechizo de Altherius era poderoso. Pero debía tener algún punto débil, y ella estaba dispuesta a descubrirlo. Tuvo miedo de que pudiera leerle el pensamiento, pero si no pensaba, no hallaría la solución. Decidió descansar un rato. Cerró los ojos y deseó que la Bruja Sabia[1] viniera en su ayuda.

     Disfrutó de un plácido sueño, en el que junto a su fiel amigo el Búho, recolectaba hierbas y hongos en el Bosque Tenebroso. Cuando despertó, se encontró en su habitación en la casa de la bruja Lola. Sintió que podía mover brazos y piernas, así que se levantó y recorrió la casa entera, en busca de su amiga. Pero la casa estaba vacía. Salió afuera y entró en otras casas, tratando de encontrar a sus moradores. Pero todas se hallaban abiertas y vacías.

      Su esperanza de que todo hubiera sido una pesadilla se alejaba. Definitivamente, tendría que enfrentarse con el mago Altherius. Y el esbozo de un astuto plan, empezó a formarse en su mente.

          -            ¡Ah, estas ahí, Bruja Descarada!

      La aludida, levantó la vista y miró con indiferencia al mago Altherius. Volvió a concentrarse en la lectura del libro que estaba leyendo.

          -            Sé que te gusta mucho observar a los animales y, por eso, he venido a invitarte a dar un paseo por el Bosque..

          -         ¿Dónde están todos? – Interrumpió la Bruja Descarada sin apartar la vista del libro.- ¿Qué has hecho con ellos?

          -            Todo aquel que no ha querido colaborar, ha sido... digamos, eliminado – dijo Altherius con satisfacción.

                -         ¡Eres una hiena, Altherius! Pero no te saldrás con la tuya. ¡Te lo aseguro!

          -        Quiero ser amable contigo, Bruja Descarada. Si tú no quieres serlo conmigo, ¡peor para ti!- Y salió dando un portazo.

La Brujita se acercó a la ventana para espiar los movimientos del mago. Sigilosamente, le siguió con la esperanza de que le llevara hasta el lugar donde tenía prisioneros a sus amigos.

 
 
*SIEMPRE UNO

[1] Ver “El Hechizo perdido”.

June 26

CUENTOS DE BRUJITA: DESCARADA Y EL SOLSTICIO DE VERANO VII

        Cuánto tiempo transcurrió de esta manera, Descarada nunca lo sabría. Altherius la tenía atrapada en su mirada y no pudo darse cuenta de lo que sucedía a su alrededor. Todo el público se había quedado paralizado en la postura en la que se encontraban cuando la luz rosa estalló en el cielo. Unos mirando hacia arriba; otros formando corrillos; aquellos comiendo... Nada ni nadie se movía en el Bosque del Norte. Ni una hoja ni una brizna de hierba. Hasta la brisa parecía haberse paralizado.

        El mago Altherius le estaba hablando, pero no con palabras. En su mente confusa, poco a poco, se fueron haciendo más claras sus palabras. Se estaba jactando del poder de su magia.

              -       “¡A partir de ahora, todos me conocerán por el nombre de Altherius el Magnífico! ¡Mi poder y mi prestigio se extenderán por doquier! ¡Nadie se atreverá a enfrentarse a mí! Mira a tu alrededor, Bruja Descarada, mira y dime qué ves. ¡Ja, ja, ja!... todos están bajo mi hechizo, ¡incluidos algunos de los magos y brujas más poderosos! Pero yo soy más listo. Tengo en mis manos un conjuro imposible de neutralizar. Un conjuro de tal magnitud que ni tú ni nadie, por poderoso que fuera, sería capaz de anular”.

        En medio de este discurso, nuestra Brujita se preguntaba qué pintaba ella en todo esto. ¿Por qué estaba consciente? ¿Cuál era el motivo por el cual no estaba paralizada como los demás? Pensó en la bruja Lola y en los otros. ¿Qué les pasaría ahora? ¿Cuánto tiempo duraría el hechizo?

        Como si le hubiera leído el pensamiento, Altherius el Magnífico, le contestó:

              -        “ Sí, Descarada, ¿por qué? Durante años todos los que aquí ves, me han despreciado y se han reído de mí. ¡Pero ríe mejor quien ríe el último! He tenido paciencia y tras muchos y difíciles años de reclusión y estudio, he encontrado la fórmula que me va a proporcionar el poder supremo. ¡Ya lo ves, nadie parece capacitado para oponerse a mí! Pero no quiero continuar solo y te he elegido a ti, Bruja Descarada, para que seas mi compañera. Quieras o no. ¡Eso me da igual! Tengo poder para inducirte si te resistes, pero preferiría no tener que usarlo. ¡Tú decides!”.

        Y dejó sola a la Brujita en la explanada, paralizada como estaba y con la mente aún más confusa. Se preguntó si los demás también podrían ver y oír. Intentó comunicarse con ellos, pero no podía articular palabra.

 

*  SIEMPRE UNO

June 19

CUENTOS DE BRUJITA: DESCARADA Y EL SOLSTICIO DE VERANO VI

Se colocó en el centro de la explanada y se concentró. Estaba algo nerviosa, pero confiaba en sí misma y en el poder del deseo de su corazón. Cuando estuvo preparada gritó:

                   -         ¡Vuela alto! ¡Vuela Luz!

Un rayo violeta surgió de sus manos y se elevó como un torbellino. Se dividió en dos y estos a su vez, en otros dos, al tiempo que cambiaban de color en rápida sucesión. Primero al amarillo y luego al verde, al rojo y al azul. Entonces, estalló. Miles de lucecitas brillantes de muchos colores se desparramaron en racimos, como si fuera una lluvia de estrellas. Brujita lo contemplaba todo con expresión seria, vigilando la perfecta ejecución de su creación. El público aplaudía, entusiasmado.

Cuando parecía que ya se apagaban, los racimos estallaron y en el negro cielo estrellado, se dibujaron cientos de flores del bosque, con todos sus colores, como en una explosión de primavera tardía. Los aplausos arreciaron, y Brujita estaba realmente emocionada. ¡No podía creer lo increíblemente bien que había salido!

Abandonó la explanada entre aplausos, para hacer sitio al siguiente participante. La Bruja Lola y el Mago guapo, que se llamaba Mon, la recibieron calurosamente.

-         ¡Oh, Brujita! ¡Ha sido precioso!- gritaba alborozada la Bruja Lola. - ¡Estoy muy orgullosa! ¡Es el fuego artificial más bonito que he visto nunca! ¡Es el ganador!

-         Espera Lola, no corras tanto, - le decía Brujita muy contenta- aún quedan varios concursantes.

                  -         ¡Bah! Ninguno puede superarlo – dijo la Bruja Lola con gesto despectivo.

                  -         Bueno, ya veremos...

-       ¡Chist! Prestad atención – dijo el Mago Mon. – Hay alguien a punto de lanzar su fuego...

       Mientras hablaba, el Mago que se hallaba en el centro de la explanada gritaba un conjuro en una lengua desconocida. Lola y Descarada se miraron extrañadas. No se distinguía al participante pero, cuando una luz de color rosa estalló en el cielo, Brujita descubrió al Mago Altherius mirándola desde el centro de la explanada con una expresión maligna en su rostro.

 

*SIEMPRE UNO

June 12

CUENTOS DE BRUJITA: DESCARADA Y EL SOLSTICIO DE VERANO V

       A la Brujita Descarada aquella mirada le produjo un escalofrío. Ella no era precisamente miedosa, pero aquel Mago Altherius tenía algo extraño que no acertaba a definir y que la ponía nerviosa.

-  Cierto, dijo. – Yo también he venido a concursar. Y ahora, si me disculpas, debería prestar un poco de atención. Están dando el orden de salida.

       Brujita se alejó de allí, deseando estar lo más lejos posible de Altherius. Mientras escuchaba los nombres de los concursantes y el número que les habían asignado, notó que la observaban. Miró y al otro lado del campo, descubrió al Mago Altherius que la miraba fijamente. ¡Qué descaro! Ni siquiera ella, la Brujita Descarada, se atrevía a ser tan maleducada.

       El gran momento, por fin se acercaba.

Gran parte de la comunidad del Bosque del Norte y todos los forasteros, danzaban junto a las hogueras del Solsticio. El verano llegaba para despertar a la Tierra de su letargo y ofrecer sus frutos a la Humanidad. En breve comenzaría el concurso, que pondría fin, un año más, a la Fiesta del Solsticio.

Este año había un gran número de concursantes, y a Brujita le había correspondido el número veintiséis. El primero de los participantes, se aproximó al centro de la explanada y en ese momento, la luz de las hogueras desapareció, para que nada perturbase el espectáculo.

Permaneció unos segundos con las manos juntas frente a sí, los ojos cerrados y en silencio. Los espectadores aguantaban hasta la respiración, para no hacer ningún ruido que pudiese estorbar la concentración del concursante. De pronto, alzó las manos por encima de su cabeza, al tiempo que algo se elevaba hacia el cielo. En unos segundos, un festival de luz y color se desparramó por el cielo estrellado, iluminando los extasiados rostros de los espectadores.

“¡Oooh!”. Exclamaban  y aplaudían a rabiar. Eran un buen público, y celebraban cada nuevo fuego como si fuera el primero que hubieran visto jamás. Pronto le llegó el turno a Brujita...

 

June 05

CUENTOS DE BRUJITA: DESCARADA Y EL SOLSTICIO DE VERANO IV

La Brujita Descarada desvió ahora su atención hacia un nutrido grupo que se estaba concentrando en un extrem